En el siglo XI, Sancho el Mayor de Navarra y
su nieto, Alfonso VI de León, reparan el Camino, restauran los puentes y dictan normas de
protección al peregrino. De la difusión y propaganda de la peregrinación jacobea se encargan los monjes
benedictinos de Cluny, con su poderoso monasterio leonés de Sahagún. Desde todos los
ángulos de la Cristiandad partían rutas de peregrinación santiaguista, y en todas ellas tenemos documentada,
muy tempranamente, la presencia de peregrinos rumbo a Compostela. Los países Nórdicos,
el Oriente europeo, Turquía y las regiones del Mediterráneo oriental, del Adriático y
del Tirreno, tenían señalados sus caminos jacobeos.